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Aneurisma Visceral

Un aneurisma visceral es una dilatación anormal de las arterias que irrigan los órganos abdominales, como el bazo, el páncreas, los riñones y el tracto intestinal. A diferencia de los aneurismas más conocidos de la aorta, los aneurismas viscerales ocurren en las arterias que suministran sangre a estos órganos vitales.

¿Que tipos hay?

Los tipos de aneurismas viscerales se clasifican según el órgano afectado o la arteria involucrada, incluyendo:

  • Aneurismas de la arteria esplénica

  • Aneurismas de la arteria hepática

  • Aneurismas de la arteria renal

  • Aneurismas de la arteria mesentérica

¿Qué tan comunes son?

Los aneurismas viscerales son menos comunes que los aneurismas aórticos. Los aneurismas de la arteria esplénica son los más frecuentes dentro de esta categoría, representando alrededor del 60% de todos los casos de aneurismas viscerales.

Sintomas

Muchos aneurismas viscerales son asintomáticos y se descubren incidentalmente durante estudios por otras razones. Cuando presentan síntomas, pueden incluir dolor abdominal o de espalda, sensación de masa pulsátil en el abdomen, y en casos de ruptura, síntomas de shock hipovolémico como palidez, sudoración, taquicardia y colapso.

Causas

Las causas varían e incluyen:

  • Degeneración de la pared arterial

  • Traumatismo

  • Infección

  • Enfermedades inflamatorias

  • Hipertensión

Complicaciones si no se trata adecuadamente

La principal complicación de un aneurisma visceral no tratado es su ruptura, que puede llevar a hemorragia interna, shock y, en casos graves, la muerte.

¿Cómo se diagnostica?

El tratamiento puede ser quirúrgico o endovascular, dependiendo de la ubicación, tamaño del aneurisma, y la condición del paciente. Las opciones incluyen la reparación abierta, que implica la extirpación del aneurisma y la reconstrucción de la arteria, y la reparación endovascular, que utiliza stents para excluir el aneurisma del flujo sanguíneo y prevenir su ruptura.

Recuperación

La recuperación varía según el procedimiento realizado y el estado general del paciente. En general, la recuperación de los procedimientos endovasculares es más rápida, con menos dolor y un retorno más temprano a las actividades cotidianas en comparación con la cirugía abierta.

¿Cómo se puede prevenir?

La prevención se centra en controlar los factores de riesgo asociados, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, y el mantenimiento de un estilo de vida saludable con dieta balanceada y ejercicio regular. La detección temprana mediante evaluaciones regulares también puede ayudar en la gestión de condiciones predisponentes.

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